A vueltas con el fenómeno OVNI

Ya están aquiiiiiii!!!!!!! bueno puede que si o puede que no, porque la realidad siempre supera la ficción, y es que la idea del fenómeno OVNI que todos tenemos en la mente alimentada por esa caja de saber y basura llamada TV puede haber sido deformada.

Seres de alta tecnología e inteligencia nos visitarán desde lo más recóndito del universo pero ¿y si quizás no son tan avanzados como creemos?, y si quizás, nuestro sistema solar fue de los primeros en reunir lo necesario para crear la vida tal y como la conocemos, por lo cual, si existe otra forma de vida quizás esta a nuestro nivel intelectual o «tan solo» han llegado a visitar los planetas de su sistema solar.

Pero dejemos volar la imaginación, porque este fenómeno tiene mucho de eso, pensemos que nos visitan pero con malas intenciones, intenciones como las de aniquilarnos y quedarse con nuestro mayor tesoro… nuestro madre Gaia. Entonces, como parásitos que somos nos defenderemos de la invasión sin dudar en sacar a relucir nuestras armas de destrucción masivas, con un objetivo común para todas las naciones, esta es nuestra tierra y nos la follamos cuando queremos, y les atacamos… y por el camino también matamos a Gaia.

Rotundamente no, si han conseguido atravesar el oscuro y enorme universo para llegar hasta nosotros, son capaces de diseñar una estratégica más apta para vencernos, la misma que usamos nosotros contra nosotros mismos, la política. Comenzarán ocupando pequeños puestos de poder, manipulando a unos y a otros, para con los años. conseguir alcanzar así el dominio del mundo, y finalmente no necesitar aniquilarnos y mediante medios que nos influyan hacer cumplir sus designios, una victoria para ellos en una guerra que ocurrió mientras se jugaba algún Barça-Madrid.

Pero quizás… me he dejado llevar un poco por la imaginación y es todo algo más… ¿patético?… no se cual sería la palabra que lo define, pero quizás seguimos con vida y a salvo de meteoritos peligrosos porque existe algún tipo de «Comisión Galáctica» que vela por nuestra seguridad, un sistema político a nivel extra planetario y los «pobrecitos» están esperando a que no nos acongojemos cuando les veamos y saquemos el arma cuando nos visiten para comunicarnos que para pertenecer a «su» comisión galáctica hay que pagar un tributo… pero bueno, quizás las leyes ya se están amoldando para eso…

Tomb Raider 2018

Hoy 16 de marzo de 2018 hemos podido vivir el estreno de la nueva película basada en Tomb Raider, más concretamente, en el reborn videojueguil del 2013 y como este, se define como un reborn cinematográfico tambien de las dos películas anteriores, bastante olvidables en mi opinión, protagonizadas por Maléfica digo por Angelina Jolie. Como ya lo hizo el juego esta nueva entrega hace borrón y cuenta nueva, y crea una nueva base sobre la que basar el futuro cinematográfico de la saga.

En un primer momento se nos da a conocer a una Lara que todavía no sabe que es eso de la arqueología y mucho menos conocedora de sus facultades aventureras, conoceremos pués el mótivo que la empuja a viajar a la isla de Yamatai donde se encontrará con algún viejo conocido pero con un transcurso de los acontecimientos algo distinto a lo que la historia del videojuego narra. No hay que olvidar que el tiempo medio de una película es de unos 120 minutos y encapsular la introducción de los personajes y la história misma que se quiere contar es bastante complicado y más teniendo en cuenta que el videojuego en cuestión puede llevarte en terminarlo unas 15 horás facilmente, y ese es uno de los principales problemas, por esa falta de tiempo no se aprovecha lo que la isla de Yamatai argumentalmente puede ofrecer a la historia y simplemente se utiliza como un escenario donde suceden las escenas de acción.

Pero tampoco debemos crear un drama por lo dicho anteriormente, esta es una película palomitera y como tal cumple, con escenas de acción a mansalva, eso si, abusando bastante del tiempo bala. El tiempo bala es un recurso que me gusta bastante pero cuando cada 10 minutos hay un parón me llega a cansar y más cuando viene acompañado de una banda sonora que intenta ensalzar a Lara como una heroina dramática.

Y hablando de la banda sonora, en mi opinión no le hace ningún favor a la experiencia, Tomb Raider es una película de aventuras que como tal cumple y divierte pero Lara no es un personaje oscuro como para que cada acción que realice la tengan que enfatizar como un momento dramático… además tan solo tenian que mirar las melodias de los juegos Tomb Raider (2013) y Rise of Tomb Raider para saber por donde encaminarse o pagar los royalties de esos mismos temas y punto.

La interpretación de Alicia Vikander tampoco está mal, si veo a la Lara del juego y la veo a ella, me la creo, la nueva Lara no es esa mezcla de Batman y Robin con gadgets para cada ocasión que fué en el pasado, es una milenial que seguramente llevará un iMac en la mocila y escuchará musica trance mientras viaja en metro con la cabeza cubierta por una capucha, y si, Alicia Vikander parece eso.

Ahora bien, siempre que veo una película de aventuras de indole arquelógico no puedo envitar compararlas con mi mitificado Indiana Jones, en este caso, no tenemos nazis pero tenemos a una sociedad secreta que como sabemos le dará más de un disgusto a Lara en el futuro, la nueva Lara no lleva botas, pantalones chinos caidos, camisa (metida por dentro), una chaqueta y un sombrero, osea no va hecha una facha, tampoco usa un látigo sino un arco, pero el viejales que hay en mi sigue pensando que el mejor exponente de película de aventuras es Indiana Jones, puede ser por la personalidad que infunde Harrison Ford al personaje, por el carisma de sus enemigos, por la banda sonora o por esa mezcla de comedia y acción que tan bien se supo combinar en Indiana Jones, pero en terminos generales me parecen películas más redondas.

Llegados a este punto y a modo de conclusión debo decir que recomiendo ver la película, sin inventar nada, sin ofrecer nada que no se haya visto antes mantiene al espectador en la butaca disfrutando, pero lo que es más importante para mi es que, aunque tenga algún que otro fallo, ha trasladado al personaje de Lara a la gran pantalla con bastante acierto y han preparado el material que necesitan para que en la siguiente entrega puedan ir directos al grano, ahorrarse las presentaciones y poder dedicar todo el tiempo del metraje en ofrecernos alguna nueva historia que aumente el lore de Tomb Raider.

¿Hemos perdido la capacidad de sorprendernos?

Creo que la primera vez que me «hypee», sin conocer la palabra, fue cuando vi un video que regalaban en Hobby Consolas llamado «Deja de pensar como serán los juegos del futuro» donde, curiosamente, aparecía el actor Jose Luis Gil (Enrique Pastor en «La que se avecina»). El video fue el siguiente:

https://www.youtube.com/watch?v=LirN4sLyWo8

Este video promocional me voló la cabeza, hasta ese momento, aun sabiendo de la superioridad técnica de Super Nintendo, era un usuario convencido de Megadrive, pero en el inicio de la generación de los 32 bits los gráficos nextgen eran pixelados, en algunos casos planos y carentes de personalidad, las 3D eran el futuro pero todavía no el presente… de acuerdo los zooms y las rotaciones eran impresionantes pero en lo artístico aun faltaba algo.

Ver como una máquina que parecía haberlo dado todo todavía podía subir un escalón más me enseñó que la capacidad de crear de los desarrolladores de videojuegos es lo que realmente mejora con el paso del tiempo independientemente de las mejoras técnicas de la plataforma donde se ejecuten.

Quería la super pero no tenia dinero, así que hice lo que todo chaval de Alicante hubiera hecho, embolsé la megadrive y los juegos que tenia y me dirigí a Start Games para que me la valoraran y poder cambiarla por esa todopoderosa Super Nintendo, tras unas semanas de espera para que les entrará una consola cambié la Megadrive con el MK3, Ecco 2 y Dragon Ball Z por una Super Nintendo con el Super Mario World y Street Fighter 2 Turbo. A esos juegos siguieron los títulos que aparecían en el video pero además Secret of Mana, Weapon Lord, y un largo etcetera pero sin duda un título que nada más arrancar me volvió loco fue Terranigma de Enix, esas nubes doradas flotando por la aldea de Crysta, la recreación del pueblo, la banda sonora… nunca había visto nada así.

Sin duda alguna, si los desarrolladores de videojuegos mejoran con el tiempo creando obras más complejas y ricas, nosotros, gamers, como consumidores de su arte exigimos más calidad… nos atrevemos a colocar su listón cada vez más alto pero la realidad es que cada escalón requiere mas esfuerzo que el anterior, sin embargo, al consumidor no le cuesta absorber lo que una obra ofrece.

Y esto nos lleva a lo que vino después de la Super Nintendo en mi pasado videojueguil, pues varios años después por mis manos pasó la PSX, en 1998 las 2D prácticamente eran una anecdota del pasado olvidado, nos habíamos acostumbrado a los pixelacos cuando nos acercábamos a un muro y al popping… pero los desarrolladores ya se habían acostumbrado a producir obras en 3D, lo habían asimilado, y de eso dejaron constancia Final Fantasy 7, 8 y 9 (no he visto juego que fusione mejor la paleta de colores 2D con la de colores 3D en PSX), Resindet Evil 3, Metal Gear Solid, … pero sin duda Gran Turismo.

Lo primero que me llamó la atención de Gran Turisimo fue que no era capaz de apreciar los enormes píxeles de las texturas que estaban presentes en los demás juegos (obviando los claramente insalvables), jugaban con las distancias a las superficies, con las cámaras… pero que alguien me diga en esa foto donde ve uno. Después de ver ese juego supe porque PSX era la reina, porque Nintendo 64 no se le iba ni a acercar y porque se merendó a Saturn, Sony fue capaz de formar un grupo de desarrolladores que eran capaz de sorprendernos, nos ofrecían juegos con mejoras gráficas (que no estrictamente tecnológicas), más grandes y con más posibilidades, obviamente esto hubiera sido imposible si no hubieran subido los escalones anteriores.

Pero lo cierto es que los primeros pasos son los más costosos, una vez tenemos cierta soltura avanzamos algo más rápido pero cuando llegamos a cierto nivel de excelencia la mejora parece ir más lenta, constante, pero lenta, pero nosotros como consumidores solo exigimos más, nos hemos acostumbrado a este escalón… queremos ver el siguiente.

Entonces, sin darnos cuenta, entramos en el baile de las especificaciones, de los números, si los 16 bits molaron, si los 32 bits nos hicieron flipar… ahora os damos 128 bits para muráis de amor por los videojuegos, más memoria, más resolución… mas de todo, la norma es como mínimo doblar lo anterior. Cada vez desarrolladores con más herramientas, proyectos más grandes con mas requerimientos de personal, mundos más ricos en detalles, gráficos de infarto… escalones que cada vez son más duros de subir pues se innova (o por lo menos se intenta) en aspectos jugables, en materia de gráficos se doblan los polígonos… hasta que llega un momento en el que ya no se habla de ellos aunque sigan presentes. Y un día comienzas a hablar con un amigo de esos días de vicio del pasado y te das cuenta que se ha avanzado un montón desde tu primera consola (la mia fue una Game Boy en 91) y que el futuro es esperanzador… aunque ya no empiezas un juego esperando a flipar como lo hacías antes, arrancas un juego y como mínimo debe ser mejor que el anterior, te das cuenta que vas a 200 km/h por la autopista del «quiero más y más» y no te paras a apreciar esas sutiles (o no tan sutiles) diferencias con el anterior juego de ese mismo género que jugaste hace un tiempo.

Por eso… ¿hemos perdido la capacidad de sorprendernos?